Derecho y violencia

“La Política, según Aristóteles, se dirige al gobierno de la ciudad (polis), que “nació a causa de las necesidades” de la vida, pero subsiste para el vivir bien (eu zen)”. Parte esencial de la política son el derecho y la justicia (dikaion). Funcionan como mediación y se ocupan de que la vida en común sea  feliz de la maximización del interés público. La ciudad es mucho m´s que una figura de poder y dominación. El punto fuerte de la política aristotélica es que no apunta a la dominación. El objetivo de la polis es la autonomía (autarkeia). La gente se reúne y crea una comunidad porque, aislada, sufre una falta. Una comunidad política surge a partir de un sentimiento de falta y no de una voluntad de poder y dominación. Se decide convivir con otros para superar el sentimiento de falta. La política surge alrededor de la vida, de la voluntad de supervivencia, pero solo la preocupación por la “buena vida” la convierte en lo que verdaderamente es.

La política es mediación. También tiene que mediar sobre el ordenamiento jurídico y la justicia. De ahí que Aristóteles otorgue una gran importancia a la amistad. Es mediación como el derecho y la justicia. Aristóteles destaca que el buen legislador debe ocuparse en gran medida tanto de la protección de la amistad como de la legalidad. La amistad regula la vida social en común de un modo más eficiente, y sobre todo menos violento, que el ordenamiento jurídico. De ahí que el zoon politikon ideal sea un amigo. (…) La política, en un sentido estricto, es la intervención que hace uso de las fuerzas de la mediación y el entendimiento más allá del derecho. La política de la amistad no permite que se genere una situación crítica, que requiera la mediación del derecho y un tribunal. Aristóteles eleva la amistad al “más grande de los bienes” para las ciudades. Es el símbolo de lo político por encima de cualquier otro, puesto que la propia comunidad “implica amistad”. Aristóteles ubica la amistad en un nivel muy fundamental, existencial. El estado sienta la amistad como fundamento, como condición de su posibilidad, puesto bueno es sino la “elección de la vida en común”. En un sentido estricto, la voluntad de ejercer la dominación no es política, sino la decisión de convivir. La vida humana no se politiza dejando en manos de otro el poder absoluto sobre la muerte. Solo la decisión de convivir politiza al ser humano.”

 

Byung-Chul Han: Topología de la violencia. Ed. Herder 2016

Política de la violencia

“Para Schmitt,  la comunidad se convierte en política solo en el momento en el que siente amenazada su existencia por parte de un enemigo y necesita afirmarse a sí misma frente a este, es decir, en el momento de la guerra. La posibilidad real de la violencia constituye la esencia de lo político. La lucha no solo tiene lugar entre Estados, sino también en el seno de este. En su interior, un Estado también es político solo en función de un enemigo interior. Por eso en todos los Estados existe, según Schmitt, la institución, que en el derecho de la república griega se denomina declaración de “polemos“, y declaración de “hostis” en el derecho romano, para “declarar a alguien enemigo dentro del estado”, y se ejecuta en la forma de proscripción, destierro, ostracismo, expulsión de la ley (Friedloslegung), hors-la-loi o sacratio.[…]Lo político no es reconciliación y mediación, sino ataque y sometimiento. La vida cobra “su tensión específicamente política” a partir de la “lucha real”, de “esta posibilidad extrema”, es decir, de la violencia. (…) La política de la violencia de Schmitt es una política la identidad. que impregna su espíritu más allá de lo político.

[…]

Sería necesario, (…) restablecer la relación con el otro más allá del esquema schmittiano del amigo/enemigo, ligado a la violencia de la negatividad. Es, pues, necesaria otra construcción, o más bien una reconstrucción del otro, que no genere un rechazo destructivo inmunológico. Debería ser posible una relación con el otro en laque el yo permitiera y afirmara su tortedad, su manera de ser. Este sí a su manera de ser se llama amistad. Esta no consiste en un dejar-ser al otro de un modo pasivo e indiferente, sino en una relación activa con su manera de ser. Solo se despierta en relación al otro o al extranjero. Cuanto mayor sea su diferencia respecto a lo propio, más intensa será la amistad que se le muestra. Frente a lo igual, no es posible ni la amistad ni la enemistad, ni el ni el no, ni el acogimiento ni el rechazo.

 

Byung-Chul Han Topología de la violencia. Ed. Perder 2016

 

 

Aproximación al inconsciente: Freud, Hesse y Schopenhauer

El vuelo de la lechuza

¿Dónde están  los nuevos médicos del alma? (Nietzsche, Aurora)

El fundamento último sobre el que descansa toda nuestra ciencia y conocimiento es lo inexplicable. […] Este algo inexplicable aboca en la metafísica (Schopenhauer)

sigmund-freudMucho se ha discutido sobre si el legado de Sigmund Freud (1856-1939) ha de tildarse de médico, filosófico, científico, literario o, incluso, de meramente especulativo. En una de sus conversaciones, sin embargo, con fecha de 1933, el propio Freud aseguraba de manera sorprendente que sus “descubrimientos no son esencialmente una cura para todo sino una base para una filosofía seria. Hay poquísima gente que entienda esto porque hay poquísima gente capaz de entenderlo”. El mismísimo Thomas Mann no dudó en catalogar a Freud como “médico psicólogo”, aduciendo que no le cabía dudas de que sus doctrinas psicoanalíticas descubrirían el camino “hacia un humanismo del futuro que apena adivinamos pero que experimentaremos” de manera extraordinaria: será…

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